Hay días en los que pienso que el problema soy yo.
Que nadie lo está haciendo tan mal, tan confuso, tan saboteador como yo.
Y es que solemos creer que somos la excepción, y no la regla.
La excepción que no puede, la que no lo logra, la que tiene algo roto que los demás no.
Este episodio nace desde ahí. Desde esa sensación de insuficiencia que a veces pesa tanto que nos hace creer que no servimos para esto. Que no valemos. Que no lo vamos a conseguir.
Y sin embargo, ahí está la verdad que duele, pero libera: todos han pasado por esto.
Los comienzos son jodidos. No un mal día: etapas enteras de duda, frustración y miedo.
Esos momentos son un filtro. La mayoría se queda ahí.
No es falta de talento, es falta de aguante emocional.
Los que lo lograron también lloraron, también pensaron en dejarlo.
La única diferencia fue que dijeron: un día más.
Este episodio es para cuando pienses que no puedes más, que tu proyecto se te cae de las manos, que estás solo en la batalla.
No lo estás.
Lo único que te separa de quienes lo hicieron realidad es seguir un poco más. Aunque hoy no puedas, aunque hoy solo hagas lo mínimo. Porque eso también cuenta.
Un abrazo,
y Hazte Grande.











