vuelvo
Es 17 de julio.
Hoy se cumplen dos años desde que publiqué mi primer libro, Alas Desnudas. Por eso he decidido, tras dos meses desaparecida, volver a escribir esta newsletter.
No tengo guión. No sé qué va a salir. Vamos a ello.
He estado bien.
Me sienta bien desaparecer, esa es la verdad. Aunque a veces crea que es uno de mis peores defectos.
Cuando desaparezco, algo se calma. Ya no soy de nadie más que mía. Todo se ordena, en silencio, lo que tiene sentido se queda. Lo que no, se cae.
Muchas cosas se caen.
Tengo una virtud que me mete en muchos problemas: suelto pronto lo que no es.
La intuición no me falla. El cuerpo me chirría cuando algo no va por el camino cierto y el sinsentido me pesa más que la seguridad, la estabilidad o la inercia.
Por eso solté los 7 países en los que viví antes de llegar a Lisboa. La carrera en la ONU, en el mundo corporativo y en los múltiples proyectos que arranqué y pivoté cuando me lancé a emprender.
También los amores que no fueron, de eso hablo en Alas Desnudas.
El caso es que este año, al volver de mi viaje de Asia, algo empezó a cambiar en mí. Tomé perspectiva de dónde de estaba y a dónde quería ir.
Y ahí llegó una oportunidad que ni imaginaba: la de trabajar con alguien a quien admiro en algo más grande que solo yo.
Pero embarcarme en ello requería pausar, requería foco, requería desaparecer.
Y así lo hice.
Desaparecer es una constante en mi vida. Responder tarde o no hacerlo. Estar tres días sin que nadie sepa de mí. Aislarme, ser solo mía.
Te mentiría si negara que no siento culpa. Siento mucha culpa.
Es peligroso eso, me mete en una espiral. Desaparezco, la gente me pregunta, yo ignoro, me reconcome la culpa, se me hace bola, pido perdón, me quedo con la sensación de que hay algo malo en mí.
De que desaparecer fue el error. Y tal vez lo sea.
Pero es que en ese error pasan muchas cosas buenas.
Es el tiempo más fértil, con más conexión, donde más proceso, más sueño, más crezco. Y no, no puedo hacerlo a la vez. No puedo hacerlo cuando me comparto.
Si pudiera evitar desaparecer, pero mantener este beneficio, lo haría sin pensarlo. Me pesa hacer daño, incomodar, dejar a alguien a quien quiero, admiro o tengo en estima colgado.
No se lo merecen.
Con el tiempo, voy aceptandolo más. Y pidiendo menos perdón. Trato de explicarlo y es una alivio cuando percibo que me quieren también así: inconsistente pero leal, solitaria pero cálida.
Cuando dejé de publicar me di cuenta de que no me gustaba lo que había estado escribiendo. No me gustaba escribir solo de negocios, escribir solo para vender, escribir con un guión y un formato.
Me empecé a comparar mucho con otros. Empecé a copiar formatos. Creé un agente de IA para analizar lo que otros escriben y replicarlo. Pensaba más en resultados que en proceso. Escribir era un medio para un fin, no un fin en sí mismo.
Y me desconecté.
Ojo, sé que si tienes un negocio digital hoy en día necesitas canales de distribución para hacer llegar tu producto a la gente. Y esos canales son las redes. Ahí sí, necesitas sistemas, una estrategia, no publicar por publicar.
Pero Hazte Grande nunca nació para eso.
Hazte Grande era mi rincón de todo y me hizo más feliz cuando no lo constreñí para ser lo que no era. Lo mismo te hablo de vivir en el extranjero, de cosas hierbas, de libros, de sueños, de empredimiento, de manifestación…
No quiero que esta newsletter sea solo un canal de captación, sino un canal de expresión.
Voy a dejar que Hazte Grande sea ese lugar donde vengo a contar, no a vender.
Expresarlo ya me hace sentir alivio y felicidad. Tengo ganas de seguir escribiendo. Así sí.
He terminado de tomar mi café, es viernes 10am, es julio, qué gusto. Ya llevo 10.000 pasos, he meditado y ahora me pondré a trabajar.
Ya no estoy sola. Ya no depende solo de mí.
Exponencial es un proyecto diferente a todos los que he hecho antes. Me reta, me ilusiona. Y tiene tanto sentido.
Eso te lo cuento otro día.
Un abrazo y Hazte Grande
A tu manera, siempre
María



Bienvenida de nuevo a casa Maria,
A todos nos ocurre, nos pasa, necesitamos soltar, fluir, encontrarnos y eso solo se obtiene con mucha solitud e intimidad. No siempre apetece publicar, leer o meditar. Seamos honestas y hagamos lo que el cuerpo pida. Un abrazo ✨
Bienvenida de nuevo :)